miércoles, 24 de febrero de 2010

Buscando el rumbo



Opino que todos llevamos dentro una brújula interior, una veleta que cambia según cambia el sentido del viento, nuestras emociones.
La mía está girando constantemente como si estuviese loca, como si me gritara: -Hazme caso, muévete, vé hacia allí, hacia allá...- el problema es que aún no nos entendemos 100% y aunque procure cerrar los ojos para ver hacia qué punto cardinal me indica, ni si quiera ella sabe dónde está su norte. O sí... lo que tal vez el mapa y explorador no se ponen deacuerdo.
Ya me pasó en otras épocas de mi vida, sentía que el cambio venía a visitarme y me metía prisa para que me moviera, para que cambiara de ruta, de plan, de dirección, para que abandonase algo o emprendiera algo nuevo, sé cómo actúa, y sé lo que se siente cuando llega, como si en el pecho algo te oprimiese, como si quisieras huir, me sentía desinquieta, angustiada... y como único remedio sabes que lo único que puede curarte es el cambio. Algo que existe en tu vida ya debe irse o bien tú debes irte a alguna parte.
El problema tal vez se plantea cuando piensas... ¿a dónde?. Cuando tal vez ya sepas a dónde quieres ir te asaltan muchas dudas, la suela del zapato se derrite en el suelo e inevitablemente surge el miedo al cambio o lo que es más grave, el miedo a que las cosas no cambien.
Cuando ya hayamos captado la primera señal, (nuestra veleta interna cambia de rumbo), tenemos ahora que ajustarnos al reloj... y nuevamente nos surge otra pregunta:
¿en qué momento debemos ponernos en acción?
Creo que el "oportunismo" es lo que necesitamos para acercarnos al éxito. En mis anteriores "cambios de rumbo" siempre aguanté la presión de la brújula interior (definida en una página de internet como:"La capacidad que tenemos en nuestra alma de fijar el rumbo de nuestra vida y de asumir la responsabilidad de darle sentido". ) y esperé a la voz de: "preparados, listos ,YA" para salir a la selva y buscar éso que me señala mi brujulita interna.

Y creo que, aunque usando la razón, tiene mucho que ver con cerrar los ojos y dejarse llevar, dejarse arrastrar hacia ése lugar como si jugáramos con nuestra intuición al juego de: "frio-caliente" y mientras más cálido sentimos el camino, mejor y más tranquila se siente nuestra alma porque estamos dirigiéndonos a ésa ruta que nos indica nuestro subconciente.
Estoy así ahora mismo, cerrando los ojos... ya no me siento tan fría como hace un mes atrás, sino al contrario, creo que toqué fondo para darme cuenta que me había quedado helada, que estaba alejándome de mi camino con el único fin de ayudarme a sentirme completa y realizada, así que... tuve que cambiar de plan, y reconocí que estaba equivocándome en emplear mi tiempo en actividades que me consumen y que me alejan mucho de lo que quiero ser mañana, o tal vez que mi actividad debería pausarse porque "no es el momento".
¿Y cómo se siente que es o no es el momento? igual que cuando se siente sueño o hambre. Los niños chicos lloran porque no saben diferenciar cuando sienten sueño del hambre o cuando se sienten cansados. Creo que el adulto llega a diferenciar distintos estados de ánimo y mientras más evolucionamos más sabemos diferenciar ésas "sensaciones" extrañas que al comprenderlas se traducen en sentimientos de alerta, intuiciones, corazonadas, visiones...
El destino es cambiante, se puede predecir, al igual que el metereólogo predice el tiempo, pero como cualquier ciencia, se equivoca, existen vientos impredecibles que cambian el rumbo de las nubes, las corrientes y como efecto en sí, cambia sus consecuencias.
A veces presentimos un camino y avanzamos y de repente y de forma incuestionable (a veces) suceden cosas que nos obligan a cambiar el trazo de la historia y debemos desviarnos, así como de buenas a primeras nuestra brújula da un vuelco y el tiempo en que tardamos en asimilar el cambio es parecido a sentirnos agobiados, perdidos, con ganas de llorar. Debemos volver a "cuadrar" las instrucciones, deberemos volver a sentarnos y preguntarnos... ¿qué nos pasa? ¿hacia dónde debo ir ahora? ¿cómo? sólo nuestro subconciente puede ayudarnos, pasará la información del estado de nuestra veleta al conciente para que éste pueda comunicarnos que un nuevo cambio se ha dado en nosotros y debemos hacerle frente.
Pues así estoy yo, con los ojos cerrados, escuchando las señales diferidas que aún llegan de mi subconciente, esperando mensajes del viento o de algún ángel custodio que me indique qué siguente paso debo dar. Ya he asimilado el cambio de rumbo, y he desencajado los pies del suelo (éso hoy, mañana seguro que tendré que volver a desencajarlos, padecen miedo al fracaso) Ya estoy en camino, ahora que sé hacia dónde quiero llegar, no sé aún cómo. Me confío a las corrientes de la vida para que me arrastren hacia ése lugar...

Y como en otros episodios de mi vida, debo confiar, que así será.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Ladrones del tiempo


Me pregunto hasta qué punto deja de ser generosidad y empieza a convertirse en "ser tonta" básicamente. Me siento defraudada. Y ésta sensación me da ganas de llorar y de gritar a todo pulmón: NO ME DA LA GANAAAAAAAAAAA!!!

Tal vez sea éso, que no sé decir que no, el problema tal vez es, que no me siento "obligada" a hacer favores, a prestarme a ayudar a alguien... no, sencillamente pienso en la "ley del espejo" en que todo lo que das se devuelve, en que me hace "sentir grande" ayudar a alguien que necesita de mi ayuda, pero ahora... hoy mismo y en este momento, pienso que más que necesitar ayuda, lo que hacen es aprovecharse de la buena voluntad.

Lo que me decepciona es que muchas veces, todo lo que hago, lo hago a cambio de nada, un nada con cierto trasfondo que no le hace estar totalmente vacío. Lo hago porque creo que el día en que yo me vea necesitada, tendré a alguien al lado que se preste a darme la misma ayuda, venga por quien venga, considero que el universo es lo suficientemente grande como para que alguien quiera actuar desinteresadamente en ayudarme, lo hago porque pienso que me pagarán de otra forma, o bien que voluntariamente me pagarán cómo es debido... pero a la hora de la verdad, todo el mundo barre para su casa (me encanta esta cita, últimamente parece que es el título de éste capítulo de vida que estoy viviendo).

Ciertamente, a todo lo que hago no le pongo un precio, y ése es el error, es mi TIEMPO mi grandioso tiempo que regalo así porque así a personas que no son capaces de agradecérmelo, es mi CREATIVIDAD, mis IDEAS, es MI ENERGÍA... es tanto que doy y doy que inevitablemente termino por quedarme vacía, sin tiempo para mi, sin ideas para mi, sin fuerzas.
¿Es justo regalar nuestras capacidades? creo que no.
Es difícil ponerle precio a nuestros consejos, a nuestras intuciones, ponerle precio a nuestra energía que regalamos dando tranquilidad a otros... pero ¿y dónde están las gracias? realmente no se espera una palabra simplemente que suene fonéticamente así: "gracias", sino en otro tipo de agradecimiento que esconde mucho más, es un: yo estaré mañana cuando tú lo necesites...
Pero lo triste es que ése mañana, cuando llega, te sientes sola, y sin las fuerzas que despilfarraste ayudando a otros.
Somos egoístas por naturaleza, tal vez, es a causa del instinto de supervivencia, no lo sé. Pero lo que sí sé es en dónde está mi error, en no valorar mis facultades, no valorar mi tiempo (del que me sobra poco) en no saber poner un precio a todo lo que doy y a lo que soy capaz de dar infravalorándome, y sí, la ley del espejo actúa, pero no en la proyección que esperaba, los demás... terminan también por no valorarme cómo es debido. Tengo pensado que:
  • a partir de ahora, no regalaré mi trabajo...
  • a partir de ahora, pensaré a quién le puedo regalar mi tiempo y mis sonrisas sin esperar nada a cambio
  • a partir de ahora, pensaré en quién emplear mis energías para ayudarle a salir de un apuro...

Sincerándome conmigo misma, creo que tanto "regalo" hacia los demás, es para conseguir la aprobación de otras personas, ¿pero realmente necesito éso? pierdo más demostrándo quién soy... los que me quieren, ya deberían saberlo.

Mi tiempo es VALIOSO... creo que ésta, es la ensañanza de hoy.
Pensaré para qué causa empleo mi tiempo.... se acabaron los ladrones de tiempo!

martes, 9 de febrero de 2010

El comienzo


Me preguntaba cómo sería la sensación de leerme a mí misma, aunque ya ésa sensación la tuve hace años, también hace tiempo que dejé ésa afición, tal vez porque mayoritariamente escribía penas de amor que ya aburrían o mis eternas crisis existenciales que pretendía solucionar a base de cerrar fuerte los ojos y pensar "nada de esto es verdad", pero lo cierto, es que los enfrentamientos a mí misma se hicieron de una forma más práctica, y dejé las lamentaciones literarias para aplicar los consejos de todos los libros de autoayuda, autodescubrimiento, metafísica o aquellos catalogados como psicología barata que realmente fueron los precursores de mi nueva teoría vital, "el optimismo" porque siendo realista, nada nos puede quedar más inteligente que reirnos de la aparente "mala suerte".

Así que todos mis diarios pesimistas, dramáticos y propios de la adolescente que fuí se quedaron en cajas en el cuarto trastero de mi madre, abandonados a su propia suerte.
Ya hoy soy distinta a ésa niña que fui, y mis "crisis" ya no son las mismas que las de antes, aunque sí las mismas de todos, o al menos de la gran mayoría.

¿Y porqué hablar sola o siempre con las mismas amigas? Tal vez me venga bien recuperar ésta terapía de escribir, de encontrarme a mi misma dejándome expresar tal cual me sale, sin mirar exáctamente si está bien o no está bien lo que siento, lo que quiero o lo que me pasa...
Y hoy tal vez, en éste amanecer, maduré la idea de empezar a escribir un blog, también porque he empezado a leer a una chica que escribe por aqui... y me dió la sensación que sus "rarezas" también son las mías y que su llana vida es mucho más que eso, es pura emoción.

Estoy leyendo un libro que dice que no estaríamos vivos si no experimentásemos la fuerza de los contrarios, de la alegría-la tristeza, el día-la noche, la suerte-la tragedia... y todos, como seres vivos que somos, nos sumamos a ése vaivén entre las polaridades de una misma cosa que es la vida. Iendo de norte a sur, de noroeste a sureste... dando tumbos y buscando nuestro "centro".
Es éso lo que busco ahora mismo, el centro de mi día a día, mi vida de hoy (porque el centro de mañana no sé exactamente dónde estará) pero el de hoy lo busco como una exploradora con el mapa de sus sueños en una mano, la brújula que le señala sus acorazonadas en la otra y con pocas instrucciones y a su vez muy contradictorias que a veces me abren el cielo y otras hacen que todo se vuelva a nublar. Pero parece que poco a poco vuelvo a reconstruir mi vida...

Saldré ahí fuera a buscar trabajo, a cambiar de aficiones o de obligaciones a las que me he atado y que a día de hoy me roban mucha energía y no me dejan tiempo para mi. Saldré ahí fuera a trazar el plan para conseguir todas mis metas, a ser más feliz o sentirme más completa, dentro de lo que cabe. Porque no niego que soy feliz, éso es cierto... pero quisiera rellenar ésos huecos que me faltan que a veces se agrandan y me ahogan.

Soy consciente que he comenzando una nueva etapa, de proyectos, de redirección, de abandonar un camino para empezar otro. Por ésta razón, siento que hoy es un nuevo amanacer. Mi nuevo blog ya ha amanecido. ;-)